En busca de yield

 | 16.11.2020 09:00

Teniendo en cuenta que las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense han aumentado, es probable que los inversores puedan beneficiarse de la diferencia entre el bund alemán y el treasury cubierto a euro durante bastante tiempo.

Son tiempos difíciles para los inversores en renta fija, sobre todo para los que invierten en mercados donde los bonos gubernamentales –activos supuestamente seguros– ofrecen rentabilidades negativas, como ocurre ahora mismo en Europa. La deuda gubernamental alemana, que se considera de la mayor calidad crediticia, ofrece rentabilidades negativas en toda la curva de vencimientos.

Para obtener rentabilidades positivas, los inversores deben estar dispuestos a asumir riesgos. Una opción puede ser asumir más riesgo de crédito, como el que ofrecen, en distinta medida, los bonos corporativos. Otra alternativa pueden ser los bonos denominados en divisa extranjera que, en algunos casos, ofrecen rentabilidades más elevadas. No obstante, existe el riesgo de que la divisa se devalúe, lo que podría erosionar rápidamente la rentabilidad adicional, llegando incluso a generar pérdidas en términos de divisa local.

Sin embargo, hay otra alternativa que los inversores en euros deben tener en cuenta. La ampliación de los diferenciales entre los tipos de interés del mercado monetario estadounidense y las rentabilidades de los títulos en dólares a largo plazo permiten comprar deuda gubernamental estadounidense de la mayor calidad crediticia, cubrir el riesgo de divisa y, aun así, obtener una rentabilidad positiva. Se trata de una oportunidad que no siempre está disponible, como muestra nuestro Gráfico de la Semana.

Hay varios motivos por los que esta estrategia vuelve a funcionar ahora. Después de que el lunes se conocieran los prometedores resultados preliminares de una de las vacunas candidatas contra la COVID-19, muchos operadores abrieron posiciones para aprovechar el repunte de las rentabilidades de los treasuries. A esto se suman los positivos datos de empleo de EE. UU. del viernes pasado, que indican que la tasa de desempleo ha caído hasta el 6,9%[1], y un resultado electoral que, en principio, ha sido bien recibido por los inversores. Así, los mercados han impulsado las rentabilidades del bono gubernamental estadounidense hasta el 0,97%, un nivel que no veíamos desde el comienzo de la pandemia en marzo. Las rentabilidades del bund alemán también aumentaron, pero menos que en caso de los treasuries.

Otro motivo es la política de los bancos centrales. A decir verdad, vemos poco probable que la Reserva Federal de EE.UU. (Fed), y mucho menos el Banco Central Europeo (BCE), aumenten sus tipos de interés en los próximos años, pese a las buenas noticias a corto plazo. El presidente de la Fed, Jerome Powell, ha puesto el listón muy alto para modificar los tipos de interés. En cuanto al BCE, Christine Lagarde insinuó tras la última reunión del Consejo de Gobierno que el banco central podría ampliar bastante sus programas de expansión monetaria en diciembre. Por lo tanto, como es probable que los tipos básicos se mantengan en los niveles actuales, los costes de cobertura no deberían cambiar mucho. Teniendo en cuenta el aumento que han registrado las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense, es probable que los inversores puedan beneficiarse de la diferencia entre el bund alemán y el treasury cubierto a euro durante bastante tiempo.

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