Los bancos, protagonistas en la próxima crisis

 | 08.05.2023 00:11

Tras los bancos centrales los mercados internacionales de renta variable se muestran indecisos. El S&P 500 perdió un 0,8% en la semana y el EuroStoxx un 0,42%. A pesar de cumplir con el guión previsto, tanto la Fed como el BCE, no transmitieron mucha contundencia sobre el final de ciclo de las subidas de tipos. El mercado interpreta una pausa, pero los bancos centrales no cerraron la puerta a alguna subida más adelante, si fuera necesaria.

Los mensajes de los bancos centrales no encajan con el guión que está descontando el mercado de pausa e inicio de bajadas antes de final de año, con aterrizaje suave. Esto nos lleva a un periodo de mercados indecisos y a extremar la prudencia con la renta variable. Cómo indicaba en mi anterior artículo, hay una incompatibilidad entre lo que descuenta el mercado y el buen comportamiento de la renta variable en el corto plazo. Ahora los bancos centrales hacen dudar al mercado con su mensaje poco contundente, pero probablemente más razonable que el cronograma que dibujan los intervinientes del mercado.

El mensaje que transmitió la Fed, respecto a un periodo de pausa en las subidas, es similar al que realizó en 2006. Entonces se dio inicio a un largo periodo de tipos altos que solo se quebró con  la crisis inmobiliaria y financiera de 2008. Y es que la duración del periodo de tipos altos en ciclos anteriores ha variado considerablemente, sin marcar un patrón claro. La medía está entre 6 y 7 meses y las bajadas que se acometen posteriormente son bruscas debido a que son una reacción ante una situación de crisis (Ver figura debajo). 

Por lo tanto, no deberíamos esperar bajadas en este año, salvo respuesta a una situación de recesión relativamente importante. El ciclo de tipos altos iniciado en 2006 generó turbulencias en el sistema financiero y aunque la situación actual del sistema financiero no es comparable, si que puede ser decisiva en una posible recesión la contracción del crédito a la que se van a ver obligadas las entidades financieras en los próximos meses.

Esta es una de las situaciones que monitoriza la Fed y uno de los motivos por los que ha levantado el pie del acelerador. Aunque no transmite preocupación por la solvencia de las entidades financieras, si que vigila especialmente la contracción de crédito que van a llevar a cabo los bancos de EE.UU., especialmente cuando las perspectivas económicas se están ensombreciendo, con sectores que se están ralentizando como el inmobiliario y otros sensibles a los tipos de interés.

Aunque el foco del mercado va a seguir puesto en la inflación, la situación de la banca y sus medidas para generar confianza en el mercado, van a ganar peso como catalizadores de los mercados en los próximos meses. La semana pasada se ha observado nuevamente una gran presión bajista sobre determinados bancos medianos en EE.UU. que puede extenderse a Europa y la semana entrante podemos seguir la misma tendencia.

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Los bancos son empresas endeudadas, cuyos pasivos (depósitos) son a corto plazo y susceptibles de ser retirados rápidamente y están financiando activos a largo plazo (préstamos). Los ratios de solvencia, liquidez y relación de depósitos sobre préstamos son importantes para valorar los fundamentales, pero sin la confianza de los clientes y el respaldo de los estados y las autoridades monetarias, no tienen un valor relevante.

Actualmente los fundamentales de las entidades financieras son sólidos pero su preocupación es mantener la confianza. En este entorno, la reducción de concesión de crédito y el aumento de la liquidez en el balance va ser el objetivo en las entidades financieras, tanto estadounidenses como europeas. Esto son malas noticias para el crecimiento económico y nos acercan a una recesión. Los estados y las autoridades monetarias también tendrán que colaborar en enfriar las tensiones que se están generando contra los bancos.

Hemos oído que la tensiones sobre el sistema financiero que vivimos en marzo ya se habían terminado, pero me temo que vamos a convivir con ellas este verano, tomando el relevo en protagonismo a las subida de tipos. Esto puede atenazar las bolsas los próximos meses.