El BCE, ante la difícil tarea de moderar las apuestas de recortes de tipos mientras cae la inflación

Reuters

Publicado 14.12.2023 09:25

Por Francesco Canepa y Balazs Koranyi

FRÁNCFORT, 14 dic (Reuters) - El Banco Central Europeo (BCE) se enfrenta el jueves a un difícil ejercicio de equilibrismo, ya que es probable que recorte sus previsiones de crecimiento e inflación, al tiempo que intenta atemperar las especulaciones sobre una inminente bajada de los tipos de interés.

Salvo sorpresa mayúscula, el BCE mantendrá los costes de endeudamiento en máximos históricos, con el único cambio posible de política monetaria relacionado con el fin de su último plan de compra de bonos superviviente, un legado de la pandemia del COVID-19.

Pero la última reunión del año del banco central será de todo menos aburrida, con la presidenta Christine Lagarde bajo presión para defender o abandonar su orientación de que los tipos se mantendrán donde están durante los próximos dos trimestres.

Las expectativas de los inversores apuntan a un primer recorte de tipos durante la primavera boreal, lo que podría convertir al BCE en el primer gran banco central en dar marcha atrás tras un esfuerzo global y concertado por reducir la inflación desde mediados de 2022.

Es probable que Lagarde trate de remar en contra de las apuestas de recorte de tipos, después de que el BCE necesitara un año y medio y 10 subidas consecutivas para encauzar la inflación por una senda descendente convincente.

"Esperamos que el BCE reconozca que la inflación ha disminuido más rápidamente de lo esperado, pero que se muestre tímido a la hora de declarar la victoria prematuramente", señalaron los economistas de Deutsche Bank (ETR:DBKGn).

La Reserva Federal señaló a última hora del miércoles que el año que viene se reducirán los costes de los préstamos y los dirigentes monetarios indicaron hasta tres recortes, lo que dificultaría aún más la reacción del BCE.

El euro se apreciaba más de un 1% frente al dólar tras los comentarios expansionistas de la Reserva Federal y las expectativas de recortes de tipos aumentaron, con los mercados valorando ahora en 155 puntos básicos la relajación del BCE el año que viene, incluidos dos recortes antes de abril.

Este precio refleja las expectativas de la Reserva Federal, que prevé dos movimientos antes del 1 de mayo y 155 puntos básicos a lo largo de 2024.

MENOR CRECIMIENTO E INFLACIÓN

La actualización de las previsiones económicas probablemente refuerce las opiniones de los mercados sobre un giro del BCE, ya que se prevé que muestren una inflación y un crecimiento más bajos, especialmente para el próximo año, lo que las acercaría a las estimaciones de consenso.

Los economistas encuestados por Reuters ven que los precios en la zona euro crecerán un 2,5% en 2024, un 2,1% en 2025 y un 2% en 2026, acercándose al objetivo del BCE tras un aumento desorbitado del 5,5% este año.

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"Lagarde se enfrentará a un difícil ejercicio de equilibrismo", afirma UniCredit (BIT:CRDI) en una nota. "Dudamos que quiera inclinarse fuertemente en contra de los actuales precios de mercado, muy agresivos".

Pero los datos salariales, que se conocerán a finales de la primavera boreal, desempeñarán un papel crucial en la configuración de la senda de los tipos, lo que hace que los recortes antes de junio sean incoherentes con los mensajes del banco hasta ahora, añadió UniCredit.

El problema para Lagarde y sus colegas del Consejo de Gobierno es que las previsiones del BCE a menudo se han quedado cortas, sobre todo en 2021, cuando el banco central no supo anticipar el repunte de la inflación.

"Dado el historial de los últimos años, el banco central simplemente no puede permitirse anticiparse a lo que pueda ocurrir, tendrá que esperar a que ocurra", dijo Carsten Brzeski, economista de ING (AS:INGA).

La influyente Isabel Schnabel, miembro del Consejo del BCE, marcó la pauta la semana pasada, cuando descartó nuevas subidas de los tipos de interés ante la "notable" caída de la inflación.

Se espera que Lagarde se haga eco de su argumento de que los responsables de política monetaria no deben guiarse por la idea de que los tipos se mantengan estables hasta mediados de 2024, sino centrarse en los datos económicos.

"Esperamos que se produzca un claro cambio de tono, con una mayor dependencia de los datos que en el pasado", dijo Dirk Schumacher, economista de Natixis (NYSE:99V33V1Z3=MSIL).

Los operadores del mercado monetario apuestan por una posible reducción de los costes de endeudamiento ya en marzo y una escasa mayoría de los economistas encuestados por Reuters cree que llegará en junio.

REPUNTE DE LOS BONOS

Esas expectativas se han adelantado desde los datos de inflación de noviembre, más débiles de lo esperado, y los comentarios de Schnabel a Reuters.

El consiguiente repunte de los bonos ha relajado las condiciones de financiación, el efecto contrario al que el BCE ha intentado conseguir mediante la subida de los tipos.

Pero hay un lado positivo. Ahora debería ser más fácil para el BCE decidir sobre el futuro de su Programa de Compras de Emergencia frente a la Pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés).

Su vigencia estaba prevista hasta finales del próximo año, pero varios dirigentes monetarios han pedido que se adelante su salida, dado que los mercados de renta fija no muestran signos de tensiones propias de la pandemia.

Es probable que el BCE discuta si debe dejar de sustituir los bonos que vencen, aunque podría aplazar la decisión hasta principios del año que viene.