Desmontando la vía eslovena para la DUI de Cataluña

Desmontando la vía eslovena para la DUI de Cataluña

Ismael De La Cruz  | 12.10.2017 14:32

No es ningún secreto que la Generalitat pretende imitar y seguir la denominada vía eslovena para lograr la ansiada independencia y ser posteriormente reconocidos internacionalmente como Estado soberano y de pleno derecho.

Así pues, voy a tratar de explicarles de manera sencilla y amena en qué consiste la vía eslovena, que en realidad es el nombre con el que se conoce todo el proceso que tuvo que recorrer Eslovenia para independizarse y ser aceptada por la comunidad internacional, si bien es cierto que las circunstancias previas distan mucho de las existentes entre Cataluña y el Estado español, más que nada porque en el caso esloveno estábamos en un clima pre-bélico y pre-beligerante de la ex Yugoslavia. De todas maneras, buena parte, por no decir que la inmensa mayoría de independentistas catalanes miran el caso de Eslovenia como el modelo y camino a seguir, amén de que muchos actores de dicho proceso báltico han apoyado de manera expresa el proceso de la Generalitat.

Pero entremos en materia, en la vía eslovena. Nos encontramos en un escenario muy complicado en Yugoslavia. Con las crisis del petróleo, la recesión golpeó con fuerza a finales de los 70 a una Yugoslavia muy endeudada y en 1980 entra en una importante crisis económica que favorece el rápido crecimiento de los movimientos nacionalistas y del partido comunista. Eslovenia era la zona más rica del país y pensaban que pagaban demasiado dinero a Belgrado. Eslovenia celebró en diciembre de 1990 un referéndum con una masiva participación que llegó nada más y nada menos que al 93%, ganando el SÍ a la separación con casi el 95% de los votos emitidos. Tras el referéndum, el Gobierno de Eslovenia fue cauto y paciente, tenía claro que aplicar el resultado del referéndum no era precisamente la mejor opción, al menos en ese momento y dato el contexto y el escenario predominante. Lo que hizo fue suspender el proceso con la clara intención de poder sentarse a dialogar y negociar con Belgrado un referéndum pactado. Pero ese día no llegó, jamás obtuvo el beneplácito para tal acometida.

Ante esta tesitura, el Parlamento de Eslovenia aprobó finalmente las leyes para ejecutar y aplicar la independencia, concretamente en junio de 1991, momento en el que oficialmente se proclamó la independencia. Este hecho no causó precisamente alegría en Yugoslavia, y cuando aún no habían transcurrido ni 24 horas de la proclamación de independencia, el Ejército yugoslavo actuó para que Eslovenia desistiera del tema, cosa que no hizo. El desenlace se lo pueden imaginar, un enfrentamiento bélico, una guerra para no utilizar eufemismos, que aunque su duración fue corta, sólo 10 días, produjo bajas y muertes (entre 60 y 150 según diferentes fuentes).

Ante el recrudecimiento del proceso, la Unión Europea se vio obligada a tomar cartas en el asunto e intervenir, cosa que en ningún momento estaba en sus planes, al considerarse un tema interno y doméstico que debía de ser resuelto por las partes involucradas. ¿Cómo intervino? Pues mandando a varios negociadores internacionales.

Finalmente, a primeros de julio de 1991 se firmó el Acuerdo de Brioni bajo el “paraguas” de la Unión Europea y suscrito por Croacia, Eslovenia y Yugoslavia. En virtud de este acuerdo, la intención era poder negociar con Yugoslavia de manera más tranquila, por lo que ambas partes pusieron fin a la guerra y a las hostilidades, aparte de que Eslovenia se comprometía durante 3 meses a poner en modo pausa el proceso independentista.

El desenlace fue que Eslovenia, tras mucho tiempo intentando recabar de manera insatisfactoria el reconocimiento de Europa y del resto del mundo como Estado soberano, logró su ansiado objetivo. Primero fueron una serie de países sueltos y el gran momento llegó en enero de 1992 obteniendo el visto bueno de la UE gracias al papel de Alemania. El resto ya vino todo rodado, en mayo de 1992 Eslovenia pasó a ser miembro de la ONU, un año después pasó a formar parte del Consejo de Estado y en 2004 fue acogida por la OTAN, para culminar el 1 de mayo del mismo año con su ingreso en la UE.

Habría que hacer un inciso, y es que si bien todo este proceso se saldó con un buen resultado para Eslovenia, el caso de Croacia no tuvo la misma suerte. Y es que Croacia había proclamado la independencia en el mes de junio y lamentablemente el Acuerdo de Brioni no pudo detener una guerra durísima, sangrienta y encarnizada.

Bien, hasta aquí la explicación de la vía eslovena. Se habrán dado cuenta de que tiene muchas similitudes con el tema de Cataluña (referéndum por el Parlamento catalán, publicación de resultados, no aplicación inmediata de la independencia y suspensión temporal de la misma en busca de diálogo con el Estado para pactar un referéndum legal, la petición de mediadores internacionales). Y ojalá no tengamos muchas más similitudes, porque realmente el elemento que hizo que la UE se implicara de lleno fue la guerra, aunque en nuestro caso eso no sucedería, en todo caso hablaríamos de un clima social en las calles enaltecido.

En contra de los independentistas catalanes

Ahora viene la otra cara de la moneda, la que los independentistas no cuentan del caso de Eslovenia y que muestra que el caso de Cataluña más bien tiene muy poco que ver.

El principal dato es sencillo: la Constitución de Yugoslavia sí reconocía y permitía la secesión de una parte de su territorio. Es decir, permitía a las repúblicas que hubieran decidido fusionarse en un estado común volver a disolverse. Este dato es clave, ya que la Constitución española no lo permite. Por tanto, la primera diferencia es abismal, Eslovenia ejercía su derecho constitucional, Cataluña pretende ejercer un derecho que no existe.

Como segundo dato, decir que en el caso Kosovo hubo expulsión de 700.000 ciudadanos, una supresión violenta de su Administración, una ocupación militar por parte del Ejército. En Cataluña nada de todo ésto.

En tercer lugar, sobre el tema báltico, la ONU dijo que aquellos pueblos que no están colonizados u ocupados solamente tienen derecho a la autodeterminación externa frente al Estado, si carecen del derecho a la autodeterminación interna en el Estado. Nada que ver con Cataluña, que gracias a la Constitución española tienen garantizados sus derechos fundamentales y participan en el Estado democrático. Es más, desde el año 1977 han celebrado 10 elecciones municipales, 12 elecciones a Cortes Generales, varios referendos nacionales, 11 elecciones al Parlament, 2 referendos de ratificación del Estatut en los que se convoca solo al electorado catalán.

En cuarto lugar, resulta bastante curioso que Eslovenia, una vez independizada, en su propia Constitución no reconoce el derecho de secesión. Sorprende, ¿no? Algo tan importante para ellos que les permitió constituirse como Estado porque la Constitución de Yugoslavia lo permitía, resulta que ahora ellos no lo permite.

Ismael De La Cruz

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